disculpen, es malo tener una dieta donde comes tanto carne (solo de pollo) y comer soya. Yo se que la soya tiene mucha proteina y la carne también (yo quiero empezar a comer soya, pero no todos los días, digo comerla cada 2 o 3 veces por semana), pero lo que me preocupa es que he oido que si consumes mucha proteína te da una enfermedad de la cual ya no me acuerdo su nombre, que afecta los huesos, así que diganme, es malo tener una dieta con carne de pollo y soya. Escucho comentarios.
Yo pregunto esto porque yo mismo elaboré una dieta (yo como tanto carbohidratos, lípidos y proteínas en equilibrio, no abuso de ningúno), voy a correr por las mañanas (aproximadamente dos horas diarias), y ademas hago alrededor de 70 abdominales diarias además de otros ejercicios, y he bajado 17 kilos en 4 meses,; sin embargo, quiero mantenerme y he querido llevar una dieta rica en nutrientes y he oido que la soya es buena.
Por favor diganme, será malo que en mi dieta coma tanto carne de pollo (solo de pollo) y soya.

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Comenzar un nuevo estilo de vida puede resultar todo un reto. Por fortuna, nuestra dieta tradicional posee una gran variedad de alimentos y es más rica en fibra y carbohidratos complejos, proporcionados principalmente por el maíz y sus derivados, los frijoles, el arroz y el pan. Puede elaborar fácilmente fabulosos platos tradicionales al estilo vegetariano, haciendo empanadas vegetales, paella vegetariana, arroz con leche de soja o con productos vegetales que puede encontrar en la actualidad en la sección de productos congelados de cualquier tienda de comestibles.
En el caso de la comida rápida, puede probar con sustitutos cárnicos –hamburguesas vegetarianas, “jamón,” “hot dogs” y “pavo”, incluso “chorizo” elaborados a base de soja y de otros ingredientes sin carne. Su sabor es lo suficientemente parecido al alimento elaborado con carne verdadera como para elaborar una cena nada sospechosa, aunque tal vez tenga que probar distintas marcas antes de encontrar la que más le gusta.
Explore las diversas comidas vegetarianas de fácil preparación de las que dispone. Vaya a los establecimientos de comida natural para conseguir los deliciosos ingredientes de fácil preparación que puede consumir como plato principal.. Se pueden elaborar platos de entrada con sólo agregar una lata de frijoles a las mezclas saborizadas de arroz. Pruebe los frijoles cocidos y salteados (¡no olvide verificar que la manteca no sea elaborada a partir de grasa de cerdo). Puede pedir pizza sin jamón pero con ingredientes vegetales como los pimentones, espinacas e incluso con alcachofas.
Las bibliotecas y las librerías poseen una amplia selección de libros de cocina vegetarianos que le enseñarán cómo utilizar productos menos conocidos como el tofu, la proteína vegetal texturizada y el seitán.
· El tofu, elaborado a partir de granos de soja, posee un sabor muy suave si lo toma solo pero adopta rápidamente los sabores de los alimentos con los que lo cocine. Pude utilizarlo con casi todo. Resulta especialmente bueno para los revueltos.
· La TVP, o proteína vegetal texturizada, puede conseguirse en establecimientos de comida sana. No tiene grasa y posee una textura apetecible. Podemos probarla en tacos, chile y salsa para pasta.
· El seitán es una deliciosa proteína de gluten de trigo. Su voluminosa textura hace que resulte ideal para hacerlo en rodajas, al horno, frito, en guisados, etc.
· El tempeh es un alimento de buena consistencia elaborado a partir de granos de soja fermentados. Posee un sabor fuerte similar al de las nueces y puede utilizarse en cualquier receta que requiera carne.
· Muchas recetas necesitan incluir huevos debido a las propiedades de unión y fermentación que estos proporcionan. No hay que preocuparse porque resulta muy sencillo eliminarlos. Los sustitutos de huevo, disponibles en los establecimientos de comida sana y en algunos supermercados, funcionan de igual manera que el verdadero huevo. Puede probar también a sustituir cada huevo por una cucharada colmada de harina de soja o de maicena junto con dos cucharadas de agua en los productos que va a hornear. O puede intentar reemplazar cada huevo por una onza de tofu revuelto en las recetas.
· Recuerde comprobar la existencia de ingredientes animales ocultos como la gelatina, que normalmente se elabora a partir de los huesos, las patas, la piel y otros tejidos animales

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CLAVES PARA ENGORDAR
Mientras millones de personas están a dieta, otras miles sueñan con ganar unos kilos. Para estos últimos subirse a la báscula también es su suplicio. Además de una dieta para engordar es importante conocer qué hábitos ayudan a incrementar el peso.
Existen numerosas dietas y ejercicios que permiten la reducción del peso, pero también las hay orientadas al efecto contrario: engordar. Se trata de regímenes más complejos, pero cuyo seguimiento para la consecución de sus objetivos es igual de importante.
A pesar de esto, no es la alimentación lo único que influye en la capacidad de coger peso. Factores como el ejercicio, el estrés o la propia predisposición del organismo son esenciales.
Cinco comidas
Lo más importante es seguir una dieta muy estricta dividida en 5 comidas diarias: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena. Algunos incluso incluyen una sexta comida, antes de acostarse, a base de líquidos.
Picoteo calórico
También es recomendable la ingestión entre horas de frutos secos y zumos de todo tipo, que tienen un aporte calórico muy elevado.
Control de calorías
La cantidad de calorías mínima debe ser de unas 2.000 a 2.300 calorías al día, aunque dependiendo de la rapidez con la que se quiera subir peso estos parámetros pueden aumentar hasta las 2.500 calorías. Esto es mucho teniendo en cuenta que el consumo medio de calorías al día, recomendada por los médicos y dietistas, es de aproximadamente 1.800 calorías/día.
Agua en abundacia
El agua es otra de las claves de estas dietas y su presencia debe ser constante a lo largo de toda la jornada. Se recomienda que al menos se ingieran 2-3 litros de agua diarios, con el fin de suavizar en el estómago el fuerte efecto que la ingestión constante de grasas puede producir.
Alimentos que abren el apetito
Dentro de las dietas para engordar hay que priorizar aquellos alimentos que abren el apetito como pueden ser la nata, la mantequilla o las harinas de trigo, además del azúcar. El pan también es base fundamental dentro de las comidas, siendo bueno el consumo de al menos 200 gramos al día.
Ricas calorías
Los alimentos más ricos en calorías son las patatas, arroces, cereales, salsas y sopas. También se puede incluir en este grupo las legumbres y los pescados ahumados. Entre las salsas más usadas está la mayonesa que usa para acompañar todo tipo de carnes y pescados, eso sí, siempre rebozados. Estas mismas carnes pueden ir con salsas espesas.
Frutas y verduras
Aunque no sirven para ganar peso, no hay que olvidar incluir las verduras y frutas entre los alimentos a consumir ya que sirven como estabilizadores dentro de cualquier tipo de dieta, ya sea para engordar o para adelgazar. Lo más conveniente es aderezarlos con aceite de oliva, nunca de girasol, y en ocasiones de soja.
Suplementos dietéticos
Los complementos para las comidas son esenciales, sobre todo para aquellos que realizan un ejercicio físico. Su uso adecuado puede ser beneficioso, siempre que sea recetado por un especialista. Sirven para reforzar las dietas y, en su caso, para generar músculo.
Algunos de estos suplementos más eficaces son las proteínas en polvo la creatina monohidratada y las bebidas energéticas. En ningún caso los anabolizantes deben ser usados para aumentar peso, ni músculo, ya que pueden provocar problemas cardíacos.

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Jeremy Rifkin, economista mundialmente reconocido, Presidente de la Fundación sobre Tendencias Económicas de Washington, DC, afirma en su artículo “Ante una auténtica crisis alimentaria global”, con motivo de la “Cumbre Mundial sobre la Alimentación”, celebrada en Roma en junio del año 2002:
“Cientos de millones de personas en todo el mundo pasan hambre todos los días porque gran parte de la tierra arable se utiliza para cultivar cereales para piensos, para animales, en vez de cultivar cereales alimentarios para las personas. Y las vacas, los cerdos, los pollos y demás ganado alimentado con estos piensos son consumidos por los más ricos del planeta, mientras que los pobres se mueren de hambre. En el último medio siglo, nuestra sociedad global ha erigido una escala de proteínas mundial artificial, en la que el vacuno y otros animales alimentados a base de cereales se sitúan en el peldaño superior. Hoy en día, las poblaciones ricas, principalmente en Europa, Norteamérica y Japón, están encaramadas en lo más alto de esa cadena alimentaria y devoran la riqueza del planeta. La transición que ha experimentado la agricultura mundial, de los cereales alimentarios a los cereales para pienso, supone una nueva forma de perversidad humana, cuyas consecuencias pueden ser mayores y más duraderas que cualquier otro ejemplo anterior de maldad infligida por el hombre a sus semejantes…”
“Hace ya mucho tiempo que deberíamos haber iniciado un debate global sobre cómo promover una dieta vegetariana, diversificada y rica en proteínas para el ser humano.”
Vegetarianismo es un término empleado, por vez primera en 1842, por los fundadores de la Asociación Vegetariana Británica. Procede del latín vegetus, que significa “completo, sano, fresco o vivaz”. Y es, a partir de este momento, que inicia su andadura como movimiento activista, filosófico y político a escala mundial. Actualmente, todas las asociaciones vegetarianas del mundo se engloban en la Unión Vegetariana Internacional.
Pero, el vegetarianismo como tal es una corriente muy antigua. Tanto la filosofía como la religión y numerosos sistemas de creencias han tratado, de maneras diversas (a favor o en contra), el derecho del ser humano a no comer carne y culturas enteras han sido fundadas en esta idea frente a otras que lo han hecho alrededor del mito de la carne.
Nuestra cultura occidental, especialmente la actual, ha hecho de este mito un inmenso poder económico, industrial, científico-tecnológico y de supremacía cultural, capaz de modificar no sólo nuestras conciencias, sino de cambiar por completo los sistemas de producción agrícola y ganadera de todo el planeta, creando el sistema de reparto de bienes y alimentos más injusto de que se tiene noticia en la cultura humana, a la vez que potencia el desarrollo de enfermedades de civilización, degenerativas que, si bien, no son achacables en exclusiva al consumo de carne, sí lo son en relación a su abuso y a la mala calidad de alimentos basados en la carne que ha generado este sistema.
Pero, quizás ha llegado la hora de que, nosotros los ciudadanos y consumidores empecemos a cambiar las reglas del juego con nuestras decisiones de cada día…

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Lista de nutrientes y sus fuentes, para dietas vegetarianas estrictas.
Brenda Davis, Vesanto Melina & David Bousseau
Hidratos de Carbono
Son esenciales en la dieta pues la necesidad más urgente del cuerpo humano es obtener energía y estos la aportan en un metabolismo normal.
Aparte ahorran proteínas. Los HdC son un grupo de sustancias que incluyen los azucares más simples (fructuosa (azúcar de frutas, la + importante), galactosa y glucosa), los disacáridos (lactosa, maltosa y sacarosa) y los polisacáridos (celulosa, glucógeno y almidón) Podemos encontrarlos en: Cereales integrales y sus subproductos: arroz, trigo, avena, fideos; frutas como bananas, uvas y ciruelas; legumbres: arvejas, lentejas y garbanzos; frutas secas como pasas, dátiles e higos; oleaginosas como nueces , almendras, castañas, avellanas y maní; verduras como papas y tapioca
Grasas
Forman el tejido adiposo, actúa de recubrimiento de los órganos internos, conservando el calor corporal como una capa bajo la piel. Son fundamentales para recubrir las neuronas (mielina) y el buen funcionamiento del sistema nervioso. También son una fuente concentrada de energías a las que se recurre en segundo lugar, después de los HdC o en específicos esfuerzo físicos. Podemos encontrarlas mayoritariamente en: Algas vegetales, nueces, almendras, avellanas y aceitunas. También en: cereales integrales, paltas, semillas, verduras, legumbres, raíces, etc.
Vitaminas
Son fundamentales para la digestión, para la reproducción y el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular, favorecen el crecimiento de los tejidos y la producción de anticuerpos. Si existe deficiencia de alguna de ellas, se produce una enfermedad determinada, la que se revierte al ingerir la vitamina que faltaba.
Vitamina A: Esta se presenta como tal solo en los productos animales, pero los carotenas contenidos en los vegetales son transformados por el organismo en Vit. A, esta además se almacena, por lo que si consumimos habitualmente carotenos de vegetales, siempre tendremos reservas de esta vitamina. Las conseguimos en: Vegetales amarillos, y amarillo-rojizos y verdes como son las zanahorias, ajíes, calabazas, tomates, papas, espinaca, diente de león, batata, remolacha, cebolla, ciruela, pasas, lechuga, etc.
Vitamina C:
Una dieta vegana aporta más vitamina C que una dieta cárnica, por lo que no vale la pena consumir pastillas de esta vit. La hallamos en: cítricos (naranja, kiwi, pomelos, limón, mandarina, etc), tomate, pimientos verdes, verduras de hoja, coliflor, brócoli, papas, repollitos de bruselas, melones y mangos.
Vitamina D: Se almacena en el cuerpo, es vital para la absorción del calcio y su utilización, por esto es importante para niños y embarazadas. Se la llama también “vitamina solar”, ya que la mejor fuente es la simple exposición del cuerpo al sol. La sobredosis (en los que suelen tomar pastillas) puede ser peligroso.
Vitamina E: Evita la coagulación de la sangre dentro de las venas, actúa contra la vejez y mantiene la fertilidad por más años.La mayoría de los alimentos la poseen, pero abunda en: frutos secos, aceites y cereales integrales.
Vitamina K: Efectos antihemorrágicos y de coagulación, es rara su escacez pero es esencial en la dieta. Se encuentra en: vegetales verdes y amarillos, verduras de hoja, repollo y espinacas.
Complejo Vitamina B: Todas desempeñan un papel importante en el metabolismo de los Hidratos de Carbono, las grasas y proteínas, también ayudan al funcionamiento del sistema nervioso. Las siguientes son las fuentes principales de estas vitaminas:
* B1: levadura de cerveza, germen de trigo y soja
* B2: (riboflavina) levadura de cerveza, cereales enriquecidos, almendras
* B3: levadura de cerveza, legumbres, mantequilla de maní
* B6: levadura de cerveza, cereales integrales, bananas y verduras.
* B12: es importante ya que junto al ácido fólico regula la producción de los glóbulos rojos en la médula ósea. Es de difícil obtención para los veganos, ya que se encuentra en los productos animales. Se la puede encontrar en : levadura de cerveza cultivada en medio rico en B12 (leer etiqueta), leche de soja fortificada, sucedáneos de carne (seitan, pasta de soja) siempre que estén enriquecidos en la citada vitamina. Ningún alimento vegetal es una fuente fiable de B12. De hecho, muchos alimentos vegetales como las algas o alimentos fermentados, contienen “análogos” de B12, sustancias parecidas a la B12, pero sin actividad real en nuestro cuerpo, y que además bloquean la acción de la verdadera B12. Existen también muchas pastillas de esta vitamina que son veganas. En esta página hay más información al respecto.
* Ácido Fólico: actúa junto a la B12 en la fabricación de glóbulos rojos, actúan uno en ausencia del otro.
Se encuentra en: lechugas, legumbres, espinacas, bananas, frutos secos y cereales.
* Ácido Pantoténico: es importante para la liberación de energía y la síntesis de muchos compu

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La mayoría de norteamericanos, incluidos algunos vegetarianos, todavía consumen gran cantidad de productos lácteos. Estas son 16 razones por las que es buena idea considerar eliminar los lácteos.
1. Los seres humanos no tienen ninguna necesidad nutricional de leche procesada sacada de la ubre de una vaca. Los nutrientes que hay en la leche están disponibles en una amplia gama de alimentos vegetales, como cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y semillas. De hecho, hasta la llegada de la refrigeración, la inmensa mayoría de personas y animales del planeta consumían pocos o ningún producto lácteo. La mayoría de asiáticos (más de 1000 millones), la mayoría de africanos (casi 1000 millones) y muchas otras culturas de todo el mundo todavía siguen sin consumir lácteos. Estas personas no padecen la enfermedad de deficiencia aguda de leche de vaca, y presentan tasas muy inferiores de osteoporosis que los países que consumen lácteos. Fuentes Vegetales de Calcio: Tabla de alimentos vegetales ricos en calcio, contenido de calcio, tasa de absorción y absorción total estimada frente a la leche de vaca procesada.
2. Los lácteos son ricos en grasa y como todas las grasas animales ricos en grasas saturadas. La leche directa de la ubre de la vaca es 55% grasa. Por desgracia para los consumidores la leche procesada que se encuentra en las tiendas está deliberadamente mal etiquetada para dar la impresión de que es baja en grasa. La leche 2% es actualmente 35% grasa. Los quesos son muy altos en grasa. Los etiquetados entre 7% y 37% son realmente 35% a 77% grasa. La mantequilla es casi 100% pura grasa. Para más información sobre grasa láctea, consultar La Gran Mentira Blanca: Por qué y cómo la industria láctea deliberadamente mal-etiqueta la grasa contenida en sus productos. Aunque los lácteos desnatados (leche desnatada, yogur y requesón) tienen considerablemente menos grasa, conservan los problemas citados más abajo. Además, si sacan la grasa de un producto finalmente acaba en otros productos alimentarios.
3. La leche de vaca, como todo producto animal, también contiene colesterol. Este colesterol, que está diseñado por una vaca específicamente para una vaca (a diferencia de tu propio colesterol, que está diseñado por ti para ti mismo), contribuye a las cardiopatías y cálculos biliares (cuyo componente principal es el colesterol, de ahí el término médico usado habitualmente “cálculos biliares de colesterol”). Los estudios comparativos del estado cardiovascular de los ovo-lacto-vegetarianos (consumen huevos y lácteos) y los veganos (no consumen productos de origen animal) han demostrado que aunque ambos están más sanos que los carnívoros, los veganos poseen un mejor estado cardiovascular que los que consumen productos lácteos.
4. La deficiencia de hierro es más probable en una dieta rica en lácteos. Los productos de la leche de vaca son muy pobres en hierro, de modo que si se convierten en parte importante de la dieta, la deficiencia de hierro es más probable. Además, los estudios clínicos han demostrado que los bebés que consumen leche de vaca pierden pequeñas cantidades de sangre por el tracto digestivo. Por esta razón, la Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés menores de un año no reciban leche entera de vaca. “Pensamos que la deficiencia de hierro a esa edad puede conducir a daños cerebrales” – Dr. Lewis Barnes, Pediatra de la Universidad de Wisconsin. Alimentándose sólo de lácteos, haría falta beber 50 tazas de leche para alcanzar la cantidad diaria recomendada de hierro. Si tienes dudas sobre esto, comprueba la etiqueta de una caja de cereales de desayuno. Verás que el estado de hierro de los cereales aumenta en un 1% o menos, al añadir media taza de leche de vaca.
5. La diabetes insulino-dependiente (tipo I o inducida en la infancia) está relacionada con los productos lácteos. Los estudios epidemiológicos de varios países muestran una fuerte correlación entre el consumo de lácteos y la incidencia de diabetes insulino-dependiente. En 1992 se descubrió que una proteína láctea específica provoca una reacción auto-inmune que se cree que es lo que destruye las células productoras de insulina del páncreas. Incluso la industria láctea ha reconocido en sus propias publicaciones que esto sucede, pero sólo en un 3% de aquellos que puedan ser susceptibles. Cada adulto que decide alimentar a su hijo con leche de vaca debe preguntarse: ¿realmente tengo que poner a mi hijo en peligro?
6. El cáncer de ovarios está relacionado con los lácteos. La lactosa, azúcar de la leche, se descompone en el organismo en otro azúcar, la galactosa. A su vez, la galactosa se descompone más por la acción de los enzimas. Según un estudio de Daniel Cramer y sus colegas de Harvard, cuando el consumo de lácteos excede la capacidad enzimática de descomposición de la galactosa, existe un exceso de galactosa en la sangre que puede afectar a los ovarios de la mujer. Algunas mujeres poseen niveles particularmente bajos de estos enzimas, y cuando consumen lácteos con regularidad, su riesgo puede triplicarse respecto a otras mujeres. Hay que tener en cuenta que el problema es el azúcar de la leche, no la grasa, o sea que los lácteos desnatados no pueden resolver este problema. De hecho, el yogur y el requesón parecen ser más preocupantes porque las bacterias empleadas en su elaboración aumentan la producción de galactosa a partir de lactosa.
7. Las cataratas también están relacionadas con los lácteos. La galactosa que es resultado de la descomposición de la lactosa parece ser capaz de dañar las lentes de los ojos, conduciendo a cataratas. Existen otros factores que también contribuyen a las cataratas, como la luz ultravioleta y las deficiencias vitamínicas.
8. Mucha gente, especialmente asiáticos y africanos, no son capaces de digerir la lactosa. Esto puede provocar diarreas y gases. Por otro lado, posiblemente sean los más afortunados. Muchos caucásicos pueden tolerar la lactosa, siendo incapaces de descomponer rápidamente la galactosa que circula en su sangre, contribuyendo posiblemente a cataratas y cáncer de ovario, como se dijo antes. La intolerancia a la lactosa puede ser un sistema natural de alerta inicial. Las píldoras para la digestión de la lactosa como Lactaid, puede que ayuden a descomponer el azúcar, sin embargo no resuelven la causa subyacente que es una señal de tu propio organismo de que ese alimento no es aceptable para tu sistema.
9. La leche es una de las causas más comunes de alergias alimentarias. La Academia Americana de Alergias, Asma e Inmunología informa de que la leche de vaca es la alergia alimentaria más común entre los niños. Problemas respiratorios, úlceras bucales dolorosas, problemas de la piel, goteo nasal, y otras alergias sutiles y no tan sutiles pueden estar causadas por los lácteos. Lo más triste es que mucha gente no sabe que sus problemas están provocados por la sensibilidad hacia los lácteos. Tomar un descanso de productos lácteos puede a menudo producir mejoras sorprendentes. Los asmáticos, en particular, deberían darse unas largas vacaciones de lácteos para comprobar si su estado mejora.
10. Como otros productos animales, las secreciones mamarias contienen frecuentes contaminantes, desde pesticidas hasta medicamentos. Alrededor de un tercio de todos los productos lácteos están contaminados con trazas de antibióticos. El eslogan de la industria láctea “algo para cada persona” toma un significado diferente, ¿verdad?
11. Los lácteos, a pesar de los mitos populares, no detienen la osteoporosis. La evidencia muestra que la tasa de pérdida ósea no es alterada por los lácteos. Numerosos estudios han mostrado que los países con el mayor consumo de lácteos también poseen las mayores incidencias de osteoporosis, y que consumir grandes cantidades de lácteos simplemente no mantiene la densidad ósea.
12. Uno de cada cinco bebés sufre cólicos. Los pediatras aprendieron hace tiempo que la leche de vaca era a menudo la razón. Ahora sabemos que los bebés lactantes pueden tener cólicos si sus madres están consumiendo leche de vaca. Los anticuerpos de la vaca pueden pasar a través de la sangre materna a la leche de su pecho y al bebé.
13. La leche de vaca no es una fuente natural de vitaminas A y D. Estas vitaminas son añadidas a la leche. En muchas provincias, estados y países ha de ser añadida por ley. A menudo la cantidad no está bien regulada y estas dos vitaminas liposolubles están en exceso y pueden contribuir a toxicidad, así como pérdida de calcio y osteoporosis. La mejor fuente de vitamina A es consumir productos ricos en beta-caroteno, que el cuerpo emplea para producir vitamina A. Una vez que se ha producido suficiente vitamina A, tu organismo deja de producirla. La vitamina D realmente no es una vitamina sino una hormona. Tu organismo produce vitamina D cuando la piel está expuesta a la luz solar. Se estima que una media de 15 minutos diarios de luz solar sobre las manos y la cara es suficiente para que tu organismo produzca la cantidad necesaria de vitamina D. Es importante recalcar que son las vitaminas A y D producidas por tu propio organismo las que son necesarias para tus propias funciones vitales, no las procedentes de otro animal o de sustitutos genéticamente manipulados.
14. Los lácteos, como el resto de productos animales, no contienen fibra. Cuantos más lácteos se consuma, menos alimentos ricos en fibra serán ingeridos. Se ha comprobado que la fibra reduce el riesgo de multitud de enfermedades como cardiopatías, infartos y cáncer.
15. La enfermedad de las vacas locas es todavía una posibilidad real en Norteamérica, incluso para los que consumen lácteos. Contrariamente a la creencia popular, el riesgo de la enfermedad de las vacas locas sigue vivo en Canadá y EE.UU. Estamos haciendo exactamente lo que los ganaderos británicos hicieron para extender la enfermedad en la cadena alimentaria. Todavía cogemos a las vacas acostadas (terneras y vacas lecheras que han muerto repentinamente sin causa aparente), las trituramos y las añadimos al alimento del ganado. Este alimento es dado luego a los animales de consumo incluyendo las vacas lecheras. En Gran Bretaña descubrieron que las vacas lecheras eran unas de las portadoras de la enfermedad. Para más información, visita el enlace Las vacas se han vuelto locas.
16. Los lácteos relacionados con la leucemia infantil. Se estima que el 20% del ganado lechero americano está infectado con el virus de la leucemia. Las mayores tasas de leucemia se dan en niños que consumen las mayores cantidades de lácteos. El virus de la leucemia es resistente a la pasteurización y se ha encontrado en los lácteos de los comercios.

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mido 1,75 y peso 67 kilos soy ovolactovegetariano y tengo 17 años soy varon…ahora yo era gordisimo pesaba 84 kilos adelgaze y ahora tengo miedo de engordar…que puedo hacer para seguir una correcta nutricion y no engordar? mas si mi dieta me dice que coma 2 yemas de huevo diarias? soy una persona sedentaria ando todo el dia sentado hasta las 5 de la tarde que hago 30-45 minutos de aerobics para hacer “algo” y moverme mi dieta consiste en comer 5 veces al dia es rica en proteina vegetal, legumbres, carbohidratos complejos en las mañanas y frutas…tomo complementos como vitaminas, hierro para no sufrir fe anemia…no quiero engordar! D=

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Mis razones para no consumir productos lácteos
Cuando me planteé por vez primera eliminar la leche y los derivados lácteos de mi dieta, hacía ya unos 7 años que era ovo-lacto-vegetariano, y en aquel momento empecé a pensar fundamentalmente en las implicaciones éticas que tenía el consumo de esos productos. Si nos preocupa realmente cómo afectan nuestros hábitos dietéticos a otras criaturas del reino animal, y deseamos evitar que los animales deban morir o sufrir para proporcionarnos alimento, no podemos obviar el hecho de que los productos lácteos son obtenidos actualmente aplicando técnicas productivas poco respetuosas con las vacas, las cuales en muchas ocasiones reciben un trato más degradante incluso que otros animales destinados al consumo humano.
Sin embargo, mi sorpresa fue grande al empezar a descubrir que el consumo de lácteos también estaba injustificado desde el punto de vista de la salud. Para mí hubiera sido suficiente el planteamiento ético, pero el hecho de existir estas otras razones no sólo reforzó mi motivación para llevarlo a la práctica, sino que me convenció de que otras personas podrían beneficiarse de esta idea aún en el caso de no motivarles la ética animal, simplemente por su bienestar personal.
Y… ¡vaya sorpresa! – Cada vez es mayor el número de especialistas en nutrición que cuestionan el valor de los productos lácteos, a la luz de numerosos estudios que han asociado su consumo con una gran variedad de problemas de salud, contradiciendo en muchos casos el concepto de “alimento básico” que popularmente se tiene de ellos.
Es cierto que aún existe una división en los medios médicos y científicos, con estudios que destacan sus beneficios intrínsecos y otros estudios que arrojan resultados totalmente negativos… esto mismo sucede en muchos otros campos y en ocasiones resulta difícil saber quién está en lo cierto. Pero a mí me basta con conocer la existencia de estudios serios que aportan datos en contra de los lácteos: es razón suficiente para sospechar que esa imagen impecable de “alimento sano” tiene más parte de táctica publicitaria que de realidad.
Los mamíferos
La leche es una secreción glandular característica de todos los mamíferos. Los mamíferos son un orden de animales cuyas hembras poseen unas glándulas especiales (mamas) destinadas a alimentar a sus crías en las primeras etapas de su vida. Una vez que la cría alcanza un desarrollo suficiente para alimentarse de manera autónoma, la leche es abandonada y jamás volverá a ser utilizada en la edad adulta.
Efectivamente, el ser humano es el único mamífero que infringe esta norma: sigue consumiendo leche durante toda su vida, y con el agravante de tratarse de leche de otras especies, no la de la propia especie. En este sentido, la mayoría de los niños pierden a medida que crecen la enzima que permite digerir la lactosa de la leche, como parte natural de su desarrollo coincidiendo con el destete.
No hay que olvidar que cada leche posee una formulación especialmente “diseñada” para alimentar a las crías de esa especie. Lógicamente, el contenido de la leche de vaca no es el mismo que el de la leche humana, aunque su aspecto blanquecino pueda dar la impresión a simple vista de que todas las leches son iguales. Pero la leche humana está hecha para el metabolismo humano y la de vaca para el metabolismo de ese animal. El contenido en grasas y proteínas de la leche de vaca resulta excesivo para el ser humano, y las proporciones de glúcidos y minerales también son distintas, y además varían según la fase de la lactancia. Por otro lado, la leche sirve de vehículo de transmisión entre madre y bebé de una variedad todavía no muy bien conocida de hormonas, anticuerpos y otros factores inmunológicos.
Si se comercializase “leche humana” para consumo de personas adultas, habría que admitir (dentro de lo absurdo) que se trataría de un producto más adecuado para nuestra fisiología. Pero ¿por qué no se ha hecho hasta ahora? Probablemente porque no habría demasiadas mujeres dispuestas a convertirse en “donantes” intensivas, y se ha tenido que recurrir a los animales, que no pueden negarse a ello.
La desnaturalización de la leche, o cómo agravar un error de base
Si hasta hace relativamente poco, el consumo de leche en estado natural podía defenderse como algo tradicional y saludable especialmente en el contexto de las costumbres rurales, la situación hoy en día ha cambiado radicalmente. En la actualidad, casi nadie puede consumir leche en estado natural, y todos los productos lácteos que existen en el mercado han sido sometidos a diversos procesos de conservación y transformación.
Los procesos de esterilización (pasteurización, UHT, etc.) se nos han vendido como una medida de seguridad para el consumidor, para eliminar todos los gérmenes. En realidad, estos procesos no “higienizan” la leche (continúa igual de sucia, con pus, sangre, antibióticos, hormonas), pero transforman sus cualidades convirtiéndola en un producto “muerto”. Al estar muerta, lo que sí se consigue es hacerla menos perecedera, es decir, que dure en los almacenes durante muchos meses, evitando pérdidas económicas. La máxima expresión de esto es separarla en sus ingredientes o transformarla en leche en polvo. Pero los procesos de esterilización, basados en calor, alteran las sustancias nutritivas (proteínas, vitaminas, enzimas…), y junto con los aditivos que se incorporan, sólo consiguen agravar los problemas.
Por otro lado, la industria láctea está constantemente renovando sus líneas de productos e intentando captar nuevos mercados, aplicando agresivas técnicas publicitarias. Entre los productos lácteos de consumo, existe una amplísima gama. Es curioso observar cómo han ido intentando salvar los problemas que acarrean haciendo modificaciones para que “se adapten a las necesidades nutricionales de cada individuo”: si la leche entera es mala para el colesterol, sacamos leche desnatada; si la desnatada “parece” agua, sacamos la semi-desnatada; si al desnatar pierde las vitaminas liposolubles, añadimos vitaminas A y D; si tienes riesgo de osteoporosis, añadimos calcio; si tienes más colesterol, sacamos la leche con Omega-3 (aceites procedentes de pescado) en vez de la grasa láctea; para facilitar la digestión, leche baja en lactosa; si necesitas fibra, leche con fibra; para niños en crecimiento, está la leche con 12 vitaminas y minerales… ¡¡ Ahora hasta con flúor !! – En definitiva, lo que nos venden es un “brebaje industrial” que nada tiene que ver con el producto “natural” original y sus supuestas virtudes.
Lógicamente, la producción de lácteos desnatados genera un excedente de nata. La mejor forma para no dejar perder esta nata (lo cual representaría cuantiosas pérdidas económicas) es introducirla en la elaboración de otros alimentos. Esta es la razón por la cual, aunque muchas personas suelen argumentar que en realidad beben poca leche (o ninguna), la mayor parte de los lácteos que ingieren les llegan de forma camuflada. Esto es fácil de constatar dando un paseo por el supermercado y leyendo las etiquetas de composición de los alimentos. Por ejemplo, hoy en día es realmente difícil encontrar un producto de panadería (pan de molde, galletas, bollería, etc.) que no lleve algún lácteo (nata, sólidos lácteos, suero, proteínas de leche, leche en polvo).
Estudios científicos en contra de los lácteos
Un sustancial grupo de evidencias científicas suscita inquietudes sobre los riesgos de salud de los derivados de la leche de vaca. Estos problemas se relacionan con las proteínas, el azúcar, la grasa y los contaminantes que contienen los lácteos. Aunque existen estudios con resultados contradictorios, unos resaltando los efectos favorables de los lácteos y otros relacionándolos con diversos problemas de salud, me voy a centrar sólo en algunos puntos que considero bastante relevantes.
Muchas personas son ya conscientes de que la leche de vaca produce más mucosidad que cualquier otro alimento, un moco espeso, denso, que obtura todo el sistema respiratorio del organismo, que atasca las membranas mucosas e invita a la enfermedad. La fiebre del heno, el asma, la bronquitis, la sinusitis, los resfriados, el goteo nasal y las infecciones de oído se deben principalmente a los productos lácteos. En general, también son la causa principal de las alergias. Estas relaciones se pueden comprobar dejando de consumir lácteos si se padece alguna de estas dolencias.
Un grupo estadounidense de médicos independientes, el PCRM (Comité de Médicos por una Medicina Responsable), aporta 8 grandes razones basadas en estudios científicos para eliminar los lácteos de la dieta:
1. Paradójicamente, un problema muy relacionado con los lácteos es la osteoporosis (pérdida de densidad de los huesos), hablaremos de ella más adelante.
2. Los productos lácteos aportan cantidades importantes de colesterol y grasa a la dieta, que pueden aumentar el riesgo de diversas enfermedades crónicas incluyendo las enfermedades cardiovasculares. Existen lácteos desnatados, sin embargo, acarrean otros riesgos de salud como se indica a continuación.
3. Diversos tipos de cáncer han sido relacionados con el consumo de lácteos, como el de ovario (por la incapacidad de descomponer la galactosa), y los de mama y próstata (presumiblemente asociados al aumento de una sustancia que contiene la leche llamada IGF-1 o factor de crecimiento similar a la insulina).
4. La diabetes dependiente de insulina (tipo I o inducida en la infancia) está asociada al consumo de lácteos. Estudios epidemiológicos de diversos países muestran una fuerte correlación entre ella y el uso de lácteos.
5. La intolerancia a la lactosa es común en muchas personas, especialmente entre los de razas no caucásicas. Los síntomas, que incluyen molestias gastrointestinales, diarrea y flatulencia, suceden porque estos individuos no poseen los enzimas que digieren la lactosa.
6. El consumo de leche puede que no proporcione una fuente consistente y fiable de vitamina D en la dieta. En los muestreos de leche se han encontrado variaciones significativas en el contenido de vitamina D, con algunas muestras que presentaban hasta 500 veces el nivel indicado, mientras que otras poseían poca o ninguna. Un exceso de vitamina D puede ser tóxico y puede provocar niveles excesivos de calcio en la sangre y en la orina, una absorción superior de aluminio por el organismo y depósitos de calcio en los tejidos blandos.
7. Se suelen utilizar comúnmente hormonas sintéticas para las vacas lecheras con el fin de aumentar la producción de leche. Debido a que las vacas están produciendo cantidades de leche que la naturaleza jamás previó, el resultado obtenido es la mastitis, o inflamación de las glándulas mamarias. Su tratamiento requiere el uso de antibióticos, y se han encontrado restos de ellos y de hormonas en muestras de leche y otros lácteos. Los pesticidas y otros medicamentos también son contaminantes frecuentes de los lácteos.
8. Las proteínas, el azúcar de la leche, la grasa y la grasa saturada de los lácteos pueden representar riesgos de salud para los niños y conducir al desarrollo de enfermedades crónicas tales como obesidad, diabetes y formación de placas ateroscleróticas que pueden conducir a problemas cardíacos. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés menores de un año no reciban leche entera de vaca, ya que la deficiencia de hierro es más probable con una dieta rica en lácteos. Uno de cada cinco bebés sufren cólicos: los pediatras aprendieron hace tiempo que la leche de vaca era a menudo la razón. Además, las alergias a los alimentos parecen ser un resultado común del consumo de leche, particularmente en los niños.
La preocupación por el calcio
Ningún animal (en estado libre) tiene a su disposición tetra-briks de leche en los árboles, de modo que no consumen leche de otros animales. Y a pesar de ello, que yo sepa, no suelen padecer deficiencias de calcio. ¿Por qué? Sencillamente porque las dietas que llevan les proporcionan todos los nutrientes que necesitan para su estado de salud normal, de forma instintiva saben qué deben comer y están preparados para extraer de esos alimentos todo lo necesario.
El problema lo tiene el ser humano, que ya ha perdido esa referencia instintiva y nuestra dieta está tan desnaturalizada que invariablemente incorpora un exceso de ciertos factores y una carencia de otros.
Pero en relación al calcio, todo se ha construido en torno a un mito infundado que asocia la falta de calcio en el organismo con la falta de calcio en la dieta. Lo cierto es que nada más lejos de la realidad: por mucho calcio que se añada a la dieta, si los hábitos de vida en conjunto son incorrectos, las pérdidas de calcio seguirán representando un problema. Y al contrario: muchos pueblos indígenas con unos niveles relativamente bajos de calcio en la dieta obtienen suficiente calcio para mantener huesos robustos de por vida, gracias a los factores benéficos de su estilo de vida global.
En este sentido, existen ciertos estudios que arrojan resultados destacables.
El Estudio de Salud de Enfermeras de Harvard, que siguió a más de 75.000 mujeres durante 12 años, mostró que el aumento del consumo de leche no tiene un efecto protector sobre el riesgo de fracturas. De hecho, el consumo superior de calcio procedente de los lácteos estaba asociado a un mayor riesgo de fracturas.
Por otro lado, tenemos el Estudio de Nutrición Cornell-Oxford-China, conocido como Proyecto China por haber sido realizado en China continental y Taiwan. Es un estudio masivo sobre más de 10.000 familias diseñado para estudiar la dieta, el estilo de vida y las enfermedades a lo ancho de las lejanas áreas rurales de China. Mediante la investigación simultánea de más enfermedades y más características dietéticas que ningún otro estudio hasta la fecha, el proyecto ha generado la base de datos más completa del mundo sobre las múltiples causas de la enfermedad. En este estudio se observó que los chinos (que tradicionalmente nunca han consumido lácteos y en general su ingesta de calcio es baja), presentan un riesgo muy inferior de osteoporosis, y las fracturas de cadera allí son poco frecuentes.
Es decir, que en realidad todo apunta a que los lácteos no ayudan para mantener huesos fuertes; se puede reducir el riesgo de osteoporosis reduciendo el consumo de sodio y proteína animal en la dieta, aumentando el consumo de frutas y verduras, haciendo ejercicio, y asegurando un adecuado consumo de calcio procedente de vegetales tales como las hortalizas de hojas verdes, las legumbres y los frutos secos. Por ejemplo, una ración de brécol contiene tanto calcio aprovechable como un vaso de leche, además de muchos otros nutrientes saludables.
Cómo reemplazar los derivados lácteos
El hecho de renunciar al consumo de productos lácteos puede acarrear problemas, pero no para la salud física sino más bien de tipo social o psicológico, pues en el mundo actual se da un uso indiscriminado de productos lácteos, que se han introducido en las costumbres más cotidianas y además forman parte de una gran mayoría de los alimentos elaborados que se consumen habitualmente. Renunciar a ellos puede dar la impresión de no poder consumir casi ninguno de los alimentos que solíamos consumir, y de restringir enormemente nuestra variedad dietética. La solución está, una vez más, en utilizar nuestra imaginación, explorar nuevos alimentos y buscar sustitutos eficaces.
Se pueden reemplazar los lácteos más comunes con los siguientes productos:
* LECHE LÍQUIDA: Existen multitud de alternativas, que son las leches vegetales. La más conocida es la leche de soja, tomada de las tradiciones orientales, pero también están las de avena, arroz, almendras, avellanas… Existen muchas marcas en el mercado y también se pueden elaborar en casa si se desea. También tenemos un producto muy tradicional: la horchata de chufa. En general la leche de soja es la que más se presta a diversos usos (en el desayuno, con cereales, para cocinar, como en la bechamel, o en la preparación de pasteles y postres).
* MANTEQUILLA: Aunque las margarinas convencionales suelen incorporar algún subproducto lácteo (suero, leche desnatada, etc.), en las tiendas de dietética se pueden conseguir margarinas 100% vegetales, elaboradas a partir de aceites vegetales, y además no están hidrogenadas (los procesos de hidrogenación, aplicados para hacer compactos los aceites vegetales, son perjudiciales para la salud). No obstante, los aceites de palma y coco, aunque son de origen vegetal, tienen un contenido bastante elevado de grasas saturadas, y por tanto deben consumirse con moderación.
* YOGUR/NATILLAS: También se puede elaborar yogur a partir de las leches vegetales, como la de soja. Lo único que se necesita es disponer de los fermentos iniciales, que se pueden adquirir en las tiendas de dietética (usar un yogur convencional no es una buena opción). Los supuestos beneficios del yogur proceden de las bacterias que contienen, no del tipo de leche que constituya su medio de cultivo. También se comercializan yogures de soja, aunque en nuestro país todavía disponemos de poca variedad. Igualmente existen en el mercado postres de soja que, mediante la adición de espesantes, ofrecen una consistencia cremosa, similar a las natillas; también pueden ser preparados en casa con facilidad (cocer la leche de soja añadiendo como espesante fécula de patata o agar-agar, y dejar enfriar).
* QUESOS: El mismo proceso que se utiliza para elaborar queso a partir de la leche de vaca, se puede aplicar con las leches vegetales, principalmente la de soja. El queso de leche de soja se conoce con el nombre de tofu. Los quesos curados son más difíciles de imitar, aunque en otros países ya se comercializan muchas variedades de quesos preparados a partir de soja.
* HELADOS: Aunque en otros países existe una amplia oferta de helados dietéticos a base de soja, en nuestro país todavía no es posible encontrarlos. Las heladerías producen la mayor parte de sus helados en crema a partir de la leche, por lo que las opciones no lácteas son muy escasas, se reducen a las horchatas, los granizados (limón, café o cebada) y los sorbetes de frutas. Sin embargo, con una heladera se pueden preparar en casa helados a partir de leche de soja, añadiendo los sabores preferidos.
Conclusión
En resumen, cualquier persona que se preocupe por la salud debe plantearse la cuestión de si el consumo de productos lácteos es realmente indispensable. Existen muchos indicios para pensar que en realidad pueden acarrear problemas de salud. La leche y demás lácteos no son necesarios en la dieta, y tenemos formas de reemplazarlos por otros alimentos más saludables. Así pues, ¿por qué seguir consumiéndolos? Una dieta sin lácteos puede cubrir todas las necesidades nutritivas -y sin riesgos para la salud.

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BUENOS DIAS AMIGOS
TENGO UNA SERIE DE DUDAS SOBRE COMO GANAR VOLUMEN MUSCULAR, SE QUE TENGO QUE ENTRENAR PESADO Y QUE LA DIETA TIENE QUE SER RICA EN PROTEINAS E HIDRATOS DE CARBONO PERO ME GUSTARIA QUE ME DIESEIS ALGUN CONSEJO. YO ENTRENO A LAS 9 DE LA NOCHE HASTA LAS 11 Y ME GUSTARIA QUE ME DIJESEIS QUE DEBO DE MERENDAR ANTES DEL ENTRENAMIENTO Y QUE DEBO CENAR DESPUES O SI ES BUENO COMER ALGO JUSTO ANTES DE ENTRENAR.
GRACIAS POR VUESTRAS RESPUESTAS

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Guía Alimenticia Vegetariana para los Jóvenes
Escrito por Reed Mangels, Ph.D., R.D. y traducido por Golden Age Foods, Fannie Fonseca-Becker, M.P.H., R.D., Ana Negrón, M.D., Myriam Parham, R.D., Cecilia Rosenblum, Annabelle Simpson y Debra Wasserman.
Cada día más y más jóvenes se están volviendo vegetarianios dejando de comer carne, productos de origen animal y pescado. Estos jóvenes vegetarianos enfrentan presiones tanto de sus compañeros (por ser diferentes) como de sus padres que se preocupan por su salud. Además, tienen que luchar contra las tendencias internas lo cual hace aún más difícil seguir este régimen alimenticio.
Lo importante en una dieta vegetariana saludable es la variedad
Probablemente las preguntas más frecuentes en cuanto a una dieta vegetariana están relacionadas al valor alimenticio de los alimentos. Lo importante en una dieta vegetariana, como cualquier otra dieta, es la variedad. Por lo tanto, es igualmente importante que los padres se preocupen si la dieta de los jóvenes consiste únicamente de hamburguesas, papas fritas y ensalada. Una dieta vegetariana saludable debe incluir frutas, una gran variedad de vegetales y verduras, granos, nueces, semillas y legumbres. Algunos vegetarianos incluir en su dietas productos lácteos y/o huevos.
Los requisitos alimenticios de los jóvenes vegetarianos son iguales a los de cualquier otro joven. La edad entre los trece y los diecinueve años es una época de crecimiento rápido con requisitos alimenticis muy altos. Por lo tanto, las preguntas más frecuentes están relacionadas a la proteína, el calcio, el hierro y la vitamina B12.
Proteínas
Los jóvenes de Norte América que consumen suficientes calorías para mantener un crecimiento normal rara vez carecen de la proteína necesaria. Algunas buenas fuentes de proteína son los frijoles, el pan integral, los cereales, las nueces, la mantequilla de maní, el tofu, la leche de soya o de vaca y el queso de poca grasa. Las frutas, las grasas, los azúcares y el alcohol por sí solos no proveen mucha proteína; por lo tanto, una dieta basada únicamente en estos alimentos corre el riesgo de ser demasiado baja en proteínas.
El consumo diario de una variedad de productos de origen vegetal provee cantidades adecuadas de los amino ácidos esenciales que el cuerpo usa para fabricar proteínas. No hace falta “combinar alimentos.”
Calcio
El calcio es indispensable durante las adolescencia para que los huesos se desarrollen, ya que la densidad de los huesos se determina a ese momento; por lo tanto, es muy importante incluir tres o más buenas fuentes de calcio en la dieta diaria. La leche de vaca y los productos derivados de la leche contienen calcio. Sin embargo, el tofu procesado con sulfato de calcio, la mantequilla de maní y las verduras tales como las hortalizas verdes y los coles son también una buena fuente de calcio.
El hierro y la vitamina B12
Los jóvenes requieren una cantidad de hierro relativamente alta. Comiendo una dieta variada, el vegetariano puede satisfacer sus necesidades de hierro y a la vez evitar el exceso de grasa y colesterol que contienen las carnes de res y de cerdo. Se puede aumentar la cantidad de hierro que se absorbe de una comida si se acompaña con algún alimento que contenga vitamina C. Las frutas cítricas y sus jugos (por ejemplo, el jugo de naranja), los tomates y el brócoli son todos buenas fuentes de vitamina C. Los alimentos ricos en hierro incluyen el brócoli, las uvas pasas, la patilla o sandía, la espinaca, la melaza, los garbanzos y los frijoles.
Solamente los vegans, que se abstienen de todo producto animal (leche y sus derivados, huevos, y toda carne de origen animal incluyendo pescado), necesitan suplementar su dieta con la vitamina B12. Algunos cereales contienen vitamina B12 (lea la etiqueta). La levadura nutritiva Red Star T6635 en hojuelas también suple la vitamina B12.
Pasos saludables hacia un peso ideal
Muchos jóvenes tratan de subir o bajar de peso. Para bajar de peso se debe prestar atención al contenido de la dieta. Si consume más calorías de las que el cuerpo necessita, o si come muchos dulces o alimentos que contienen grasas, aumentará de peso. Reemplace estos alimentos con frutas, vegetales, granos y legumbres. Si su dieta es saludable y aún sigue subiendo de peso, trate de hacer ejercicio regularmente — por ejemplo, camine, corra o nade a diario.
Si está tratando de subir de peso, tendrá que comer más. Tal vez le ayudaría comer con más frecuencia o consumir comidas que contengan más calorías.
Así esté tratando de subir o bajar de peso, trate de comer tres veces o más al día. Es difícil obtener toda la nutrición necesaria si se come una sola vez al día.
Consulte con su médico o dietista si siente que no puede controlar sus hábitos de comer o si está subiendo o bajando de peso.
Comidas rápidas para la gente que trabaja
A menudo se tiene la impresión de que no hay suficiente tiempo para comer, debido a las demandas múltiples de la escuela y de las actividades extracurriculares. Sin embargo, se pueden encontrar productos alimenticios en restaurantes de servicio rápido. Entre ellos están las manzanas, las naranjas, las bananas (guineos), las uvas, los duraznos, las ciruelas, las frutas secas, la papa asada, el pan con mantequilla de maní, las zanahorias, el apio, las cotufas o palomitas de maíz, los “pretzels,” la pizza, los tacos o burritos de frijoles, las ensaladas, el yogur, el requesón de baja grasa, la leche de soya, las sopas, los sandwiches, las batidas de frutas, los helados de frutas…
Una dieta vegetariana produce beneficios para la salud, el medio ambiente y también para los animales
El vegetarianismo representa un paso positivo hacia un mundo más limpio y con más compasión, un mundo donde menos personas sufran de hambre y más gocen de buena salud.
Si se preocupa por el medio ambiente, piense un momento en el impacto negativo que tiene la producción de carne en relación a los bosques tropicales, a la estabilidad de la tierra arable y a la calidad del aire y el agua. Si se preocupa por el hambre mundial, piense en la distibución de los granos cosechados actualmente. Si se procupa por los derechos de los animales, piense en los billones de pollos y otros animales sacrificados anualmente para el consumo general y piense también en las condiciones abominables bajo las cuales los crían. Si se preocupa por su propia salud, tenga en cuenta que los vegetarianos corren menos riesgo de sufrir del corazón, de alta presión, de algunas formas de cáncer, y de ser obesos.

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